El acompañamiento
Carlos Gorostiza, reconocido dramaturgo y novelista argentino, escribió El acompañamiento en el año 1981, estrenada en el marco de Teatro Abierto 81. Todas las obras que integraron este movimiento, según el investigador Osvaldo Pelletieri, criticaban fervientemente el discurso autoritario promulgado por la última dictadura cívico-militar. El arte, particularmente el teatro, era visto como una forma de enfrentar y responder a lo que estaba sucediendo en ese entonces, como una manera de luchar y generar una contra-postura.
El acompañamiento (entre mujeres), dirigida por Rodrigo Cárdenas, nos invita a reflexionar sobre aquel deseo que queremos perseguir, pero, por un motivo u otro, se vuelve algo complejo de ser llevado a cabo. Las protagonistas se encuentran luego de un largo tiempo sin verse. Moni, encerrada en su habitación, ensaya sus tangos con el objetivo de presentarlos al público. De hecho, la misma está esperando a su acompañamiento musical, pero este parece no llegar. En su lugar, Lili golpea la puerta buscando ver a su amiga, dando lugar a una conversación crucial para ambas.
Resulta interesante pensar que el texto original plantea a dos hombres, Tuco y Sebastián, como sus protagonistas. Sin embargo, el juego de modificar el título de la obra propone una posibilidad nueva en la actualidad, un acompañamiento que puede (y debe) ser entre mujeres. Esta adaptación del texto de Gorostiza deviene urgente en los tiempos que corren, dando cuenta de los lazos afectivos que construimos como personas, particularmente entre mujeres.
Releer y repensar una obra como El acompañamiento implica producir otras miradas, ver los diálogos con otro lente. Aquí, la pregunta por la identidad modulada por peruanismos como el tango y expresiones como el “estar rayado”, se encuentra más viva que nunca.
Por Fermina Kon - @fermikon